Lluvias en Guatemala «Entre Tazas de Café y Risas»
Este año el clima en Guatemala están como nunca. Desde que empezó la temporada, no ha dejado de llover ni para el refil del café. Y hablando de café, ¿a quién no le encanta un buen cafecito con un panito dulce en estas tardes lluviosas? Es como si la lluvia viniera con la receta incluida: “Agua, frío y el pretexto perfecto para sacar el pan del día”.

La Rutina de Lluvia
En el chance, la lluvia trae su propio ritmo. Apenas empieza a chispear, los compañeros de trabajo sacan sus termos de café y sus panes dulces. Y es que no hay nada como un buen cafecito con una «champurrada» para hacerle frente al día. Entre sorbos y risas, las anécdotas de ver los partidos de la EUROCOPA o COPA AMÉRICA se convierten en el tema de conversación obligado.
Pero no falta el compañero que dice “¿Y vos, cómo llegaste hoy?” “¡Púchica, casi me voy en lancha! Pero aquí estamos, vivitos y coleando.” o el que dice «Malaya estar en mi camita durmiendo».

La lluvia también saca a relucir el ingenio del guatemalteco. En las áreas rurales, los agricultores han aprendido a trabajar con el aguacero, creando canales improvisados para desviar el agua y proteger sus cultivos. En la ciudad, es común ver techos de lámina inclinados y con tapagoteras. ¡Aquí nadie se queda de brazos cruzados!
El humor chapín
El humor es la mejor medicina contra el mal tiempo. En los barrios, las bromas sobre la lluvia son el pan de cada día. “Ojalá que siga lloviendo así, al menos no tengo que lavar el carro” o “Con esta lluvia, mejor ni me baño”.
Las redes sociales están llenas de memes y chistes sobre el clima. “Dicen que si sigue lloviendo así, vamos a tener playa en la sexta avenida.” Y es que, en Guatemala, el buen humor no se pierde ni bajo el agua.
Así que, mientras esperamos que el sol vuelva a salir y se seque el último charco, sigamos disfrutando de estos días lluviosos a la manera chapina: con buen humor, solidaridad y, por supuesto, mucho café y panito dulce. Porque si algo sabemos hacer en Guatemala, es encontrar la alegría incluso en los días más grises.
Y quien sabe, tal vez después de todo este diluvio, descubramos que la verdadera riqueza está en la simpleza de nuestros momentos compartidos, en ayudar a los más necesitados en esta època, en el sabor de un buen pan y en las carcajadas que nos sacan del apuro. ¡Salud por eso y que sigamos disfrutando cada temporada del año, pero con risas y café!

